Publicación de la Red Nacional de Mujeres

Excombatientes de la Insurgencia

CUANDO EL DESARROLLO CAUSA MIEDO

Contener un caudal como el del imponente río Cauca en un país en el que la corrupción campea, está siendo el reflejo del tejemaneje entre la empresa privada con gobiernos departamentales. No nos cansamos de insistir en que los megaproyectos, impulsados con irresponsabilidad frente a las comunidades, han sembrado de miseria las poblaciones aledañas que dejan serios y dolorosos  resquebrajamientos de la tierra y de la naturaleza humana. Estamos aprendiendo a hacer paz y una manera de lograrlo es invitando a quienes saben a reflexionar sobre este tema en nuestras páginas. #SembramosPaz.

 

Por: Nubia Ciro

 

 

Foto: Ituango-antioquia.gov.co

 

El silencio frente a lo que acontece en el municipio no es gratuito ni es de ahora. Este silencio instaurado por el miedo de años y años de guerra, de control, de imposiciones, de exclusión, se convierte en el mayor activo y acumulado de la guerra; activo del que se han valido los distintos actores de todo orden que han llegado al territorio para imponer sus proyectos económico-políticos.

Muchos han sido los actores que han llegado al municipio a lo largo de su historia, algunos armados, legales e ilegales, de todas las ideologías y corrientes; actores institucionales, ONGs y múltiples proyectos. Pero ha sido el proyecto de ingeniería más grande del país, que encontró en este territorio las ventajas y condiciones propicias para su implementación, el que nos ha cambiado la historia. Aunque los primeros estudios se remontan a la  década del 70, es en 1997, con la expedición por parte de la Asamblea de Antioquia de la Ordenanza 35 cuando se creó la “Sociedad Promotora de la Hidroeléctrica Pescadero S.A.”, que se materializa el proyecto y se toman decisiones importantes, como la declaratoria de zona de interés público de la rivera del rio Cauca dos kilómetros a lado y lado, desde Santa Fe de Antioquia hasta Puerto Valdivia (unos 170 km).

 

Desde esta época también empezaron a escucharse voces de las comunidades locales, de la  academia, de movimientos y organizaciones sociales, acerca de la inviabilidad del proyecto, no sólo alertando sobre la catástrofe ambiental, social y cultural que ocasionaría, sino principalmente sobre las fallas geológicas existentes en la zona donde quedarían ubicadas las obras.

 

                   Foto: caracol.com.co

 

Ninguna de estas voces fue escuchada, por el contrario, lo que llegó a los municipios de la zona de influencia del proyecto fue una estela de violencia sin precedentes. La instauración de un régimen paramilitar que se consolidó desde 1997 hasta 2003, que en el caso del  municipio de Ituango, le significó la pérdida de más de diez mil habitantes entre muertos, desparecidos y desplazados; así como el abandono de vastos territorios, que posteriormente fueron adquiridos a precios irrisorios por las Empresas Públicas de Medellín.

 

La viabilidad de este proyecto siempre ha estado en duda, pero la clase política paisa avanzó en su construcción haciendo gala de la experiencia  adquirida con obras de esta naturaleza como El Peñol, Porce I. Pero, a diferencia de las anteriores, la magnitud de Hidroituango demandaba de una experticia, experiencia y solidez que garantizara que a pesar de las voces en contra, dicha obra se construyera y generara el menor daño, tarea imposible si se tenía contemplada la  tala de 4.500 hectáreas de bosque seco tropical, el desvío y represamiento del segundo río más grande del país, el desplazamiento de comunidades nativas,  el arrasamiento de economías locales.

 

A diferencia de otros países donde se vienen desmontando este tipo de obras por los impactos que genera, en Colombia se le sigue apostando a dichas iniciativas, profundizando este modelo extractivista, en detrimento de la calidad de vida de miles de personas que derivan no sólo su sustento, sino que su cultura y cotidianidad están asociadas al rio, legitimadas por un discurso de “desarrollo” basado en la acumulación.

 

                    Foto: laprensaweb

 

Hoy, más de 200.000 personas se encuentran en riesgo, y no por un desastre natural, el riesgo surge por la soberbia de una empresa que sabiéndose pública se comporta con los territorios y sus comunidades, como cualquier multinacional. Dirigida, a su vez, por una clase política que actúa basada en intereses personales (clientelismo, corrupción, marketing) y que sigue tomando decisiones irresponsables apoyada en un Estado ineficiente que no respeta la vida, el bienestar  y la dignidad de las comunidades.

 

El discurso del “desarrollo” en Colombia causa miedo, porque está asociado  a fraude, muerte, despojo, empobrecimiento, estigmatización y señalamiento de líderes y comunidades locales. No reduce la pobreza y su presencia en los territorios genera cambios irreversibles en los ecosistemas e impactos sociales y ambientales  devastadores.

 

Como si la catástrofe de Hidroituango, no fuera suficiente, se encuentra a la orden del día el tema de la megaminería, con ocho títulos en manos de multinacionales como Anglo Gold Ashanti, o empresas como Cerromatoso y Continental Gold, y más de 50 solicitudes, que comprometen el 46% del territorio, teniendo en cuenta que el 50% hace parte del Parque Nacional Natural Paramillo. Esta política minera impulsada por el gobierno nacional, y apoyada por el Gobernador, - quién asistió recientemente a un encuentro mundial que sobre minería se desarrolló en Canadá,- es ejecutada por la Secretaría de Minas del Departamento y ratificada por mandatarios locales, que encontraron en el Fallo de la Corte Constitucional, que les otorga poderes para decidir el futuro de sus territorios; no una herramienta de defensa de la vida, de la vocación económica y de las comunidades locales, sino una posibilidad de entregar el territorio a espaldas de sus habitantes.

 

 

 

Tal vez las actividades per se no sean tan malas, quizás sean los procedimientos, la falta de planeación, el respeto por los territorios  y las comunidades que allí habitan, la insostenibilidad ambiental  (arrasamiento de recursos naturales) y una dirigencia política que crea una institucionalidad a su medida: Ministerio de Ambiente y la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA), que no cuentan con funciones sancionatorias que garanticen la protección y defensa de los derechos de las comunidades impactadas por estos proyectos o megaobras.

 

En esta desigual pelea, las comunidades, principalmente las rurales ven en riesgo su tierra, su territorio, su producción, su economía, su autonomía, su cultura y su cotidianidad. Mujeres como Alba que habita en una de las veredas más alejadas del casco urbano del municipio de Ituango, y quien tras la negociación con las Farc y su salida de los territorios, ha retomado su proyecto de vida y hoy produce para ella y su vereda el 85% de su canasta familiar (arroz, maíz, frijol, yuca, plátano, panela, gallinas, patos), y según afirma claro que se puede ser feliz, no es sino tener tierra para sembrar.

 

Frente a esta realidad y a la  persistencia de un Estado orientado bajo un modelo económico, que no genera es desarrollo humano (educación, salud, infraestructura, cultura, paz, medio ambiente sano), Ituango tendrá que prepararse para defender su territorio, su tierra, su vida y su vocación agropecuaria, si es que quiere conservar todo lo valioso que posee.

 

 

Enlaces de interés:

 

• Voces de protesta contra megaproyecto Hidroituango. Año 2013

http://delaurbe.udea.edu.co/video/voces-de-protesta-contra-megaproyecto-hidroituango/

 

• Por su capacidad académica, la UN lidera estudios sobre hidroituango. 2 de junio 2018.

http://unradio.unal.edu.co/nc/detalle/cat/un-analisis/article/hidroituango.html

 

• Incertidumbre energética por caso Hidroituango

http://www.portafolio.co/economia/incertidumbre-energetica-por-caso-hidroituango-517603

 

• Hidroituango, un análisis del desastre

http://censat.org/es/analisis/hidroituango-un-analisis-del-desastre-8338

 

• Evacuados por Hidroituango protestan por incumplimiento de subsidios prometidos, mayo 2018.

https://www.pulzo.com/nacion/protestas-por-incumplimiento-subsidios-prometidos-por-epm-PP495288

 

• Protestas en Caucasia por lo que llaman “el silencio de Hidroituango”. Mayo, 2018.

https://noticias.caracoltv.com/hidroituango-en-emergencia/protestas-en-caucasia-por-lo-que-llaman-el-silencio-de-hidroituango-ie137

 

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