Publicación de la Red Nacional de Mujeres

Excombatientes de la Insurgencia

ESCUELA DE LIDERAZGO PARA LA PAZ*

El país empezó a caminar de múltiples maneras en la enseñanza y aprendizaje para vivir en paz, pero a veces nos cuesta trabajo reconocer qué es eso de estudiar para la paz, en dónde se ofrece, con qué se come, ¿hay opciones de ir a un aula, a un taller, para aprender a vivir en paz? Revista La13 empieza a reseñar experiencias comunitarias, académicas, populares, entre otras, que trabajan en torno a la educación para la paz, en diferentes regiones del país, con el propósito de ayudar a trazar una especie de ruta académica y social para nuestro público lector que busca preparación para sus liderazgos, experiencias para la investigación social y política, etcétera. En el Eje Cafetero, el diplomado de la Universidad Tecnológica de Pereira se ha convertido en una buena opción para leer el país desde un ámbito académico que se combina con experiencias de lideresas y de líderes sociales. A la par encontrarán un fragmento de una de las conferencias de Carlos Velandia, ex militante del ELN y ahora negociador por parte del gobierno en la mesa de La Habana, sobre las negociaciones de paz en el mundo. Al final de la entrevista encuentran, como siempre, enlaces de interés que ofrecemos como ayuda para iniciar sus rutas de búsqueda. #SembramosPaz

 

 

Por: Marcela Calvo Trejos

 

 

                       Foto: Diplomado Escuela de Liderazgo Para la Paz

 

 

Marcela Calvo Trejos: Me gustaría que nos cuentes sobre el diplomado de paz que ustedes tienen.

Claudia Patricia Herrera : Primero hay como una gran sombrilla que es una agenda regional de paz, un proceso que nace desde la sociedad civil, conjuntamente con la academia, con miras a resarcir la deuda que tenía la Universidad frente a la responsabilidad social y en ese momento, en el que se estaban iniciando los procesos de paz en La Habana, se hace un gran taller sobre pedagogía para la paz y se elaboran unas grandes ideas sobre procesos a los cuales la Universidad podría juntarse desde la región, para hacer la agenda regional de paz.

 

Este proceso, digamos, es coordinado desde el sistema universitario del Eje Cafetero, con un socio académico, en este caso la UTP desde el Departamento de Humanidades, que también forma parte del comité académico del diplomado. En este momento estamos en la octava parte y se ha ido adaptando…

 

Entonces, si nos fijamos, “son dos procesos: uno desde el área misional del sistema universitario del Eje Cafetero, con un gran componente que le apuesta, desde la integración  académica, a todo lo que tiene que ver con paz, específicamente una línea que se llama Agenda Regional de Paz y dentro de ella está el Diplomado por la Paz, que se encuentra con el Plan de Desarrollo Institucional de la Universidad Tecnológica de Pereira. Existe un objetivo general que se llama de Impacto Regional, con una línea específica que se enmarca en la propuesta de paz que se tiene. Yo hago parte del equipo coordinador del Diplomado por la Paz.

 

En esos procesos está toda la parte de comunicaciones, la red de investigadores de paz, conflictos humanos, los procesos académicos y los no formales; dentro de los procesos formales estaba la Cátedra institucional de paz de la Universidad Tecnológica de Pereira –UTP–, cuando no era todavía una Ley, pero también está la parte que tiene que ver con el Diplomado por la paz. La Cátedra por la paz es una materia electiva y es interna, solamente para estudiantes de la universidad, y es coordinada por el Departamento de Humanidades.

 

MCT: ¿Cuándo empezaron con el diplomado?

 

CPH: Nosotros empezamos en septiembre de 2014. En ese momento no había salido todavía el primer Acuerdo, entonces empezamos a discutir sobre el origen del conflicto y a partir de ahí, a medida que se iba generando un nuevo semestre, se iba adaptando de acuerdo a la evolución y llegamos a este momento en que el énfasis está en los beneficios de la paz territorial, porque esa es una tarea que llevará muchísimo tiempo. Queremos mirar no solo desde ese enfoque tan negativo del no cumplimiento de los acuerdos, sino que se le da una visión de apuesta hacia la esperanza, porque miramos los beneficios de la paz.

 

El diplomado es abierto, no tiene ningún costo, es cada ocho días, en la universidad. Los recursos los asumen el Sistema Universitario del Eje Cafetero junto con la universidad, no hay ningún requisito académico, porque no es ese el criterio más importante para hacer parte del diplomado.

Nosotros tenemos dos modalidades:

 

1. Sesiones regulares, que son dirigidas especialmente a las personas que están haciendo el diplomado.

 

2. Sesiones abiertas, a las que puede entrar cualquier persona. Según cálculos han pasado unas 800-900 personas por este diplomado, sumando las personas que ya se han graduado.

 

Se abren inscripciones en julio y se inician las clases en agosto.

Está dirigido a la comunidad en general.

 

Tenemos muchísima población de estudiantes: víctimas del conflicto, Integrantes de las mesas municipales y departamentales de víctimas de Risaralda, Caldas, Quindío y norte del Valle también, estudiantes, integrantes del Ejército y la Policía, hemos tenido personas excombatientes, docentes, comunicadores, y alguno que otro empresario, entonces la población es abierta, pero tiene un énfasis determinado de acuerdo a la coyuntura del momento, estamos abiertos a responder a necesidades concretas. Por ejemplo: cuando salió lo de la obligatoriedad en los colegios para que se implementara la Cátedra de Paz, tuvimos muchísimas personas de la docencia; al principio abrimos un grupo de 40 personas, pero fue mucha la demanda y nos tocó abrir otro grupo con la misma cantidad de personas. Ya para el segundo semestre pensamos mejor en un auditorio y como fue antes del Plebiscito tuvimos un grupo de 300 personas inscritas. Eso tiene unos desafíos inmensos a nivel metodológico, porque un grupo de esos es muy difícil y toca trabajar con sesiones magistrales.

 

Nuestro diplomado tiene un valor agregado y es que los estudiantes no solamente son receptores de información, sino que deben ir a los territorios, a su comunidad, y hacer un proceso de incidencia. Los habíamos dejado en libertad de que eligieran con qué institución querían trabajar y muchos de ellos lo hacían con su barrio, con la iglesia, con la empresa, entonces a partir del semestre pasado pensamos que era mejor ampliar ese proceso y nosotros, desde el comité académico con unos criterios metodológicos y de incidencia, indicamos cuáles eran los municipios que nos interesaba que estuvieran en Caldas, Quindío, Risaralda, Norte del Valle y para este semestre ellos estuvieron trabajando así.

 

Presentamos una película en cada comunidad, como para buscar la posibilidad de establecer contacto poder adelantar el trabajo y durante este semestre se logró con la mayoría de grupos que estuvieron entre Risaralda, Balboa,  Belén de Umbría, Guática y La Virginia.

 

En este momento tenemos más o menos 100 personas que están haciendo el diplomado en el norte del Valle, Sevilla y Caceidonia;  en Caldas estuvieron en Palestina, Villamaría y Belalcázar; y en el Quindío, Filandia, La Tebaida, Buenavista y Córdoba. A ellos se les da la posibilidad de que elijan un municipio y, cuando inician todo el proceso, va un acompañante del Comité Académico que los guiará y que será como su tutor o tutora.

 

                       Foto: Diplomado Escuela de Liderazgo Para la Paz

 

MCT: ¿Quiénes son los Docentes?

 

CPH: Nosotros tenemos suerte, porque es un proceso voluntario y los docentes de diversas partes del país, incluso también un extranjero que viene de El Salvador, Roberto Cañas, que estuvo en el proceso de negociación de paz de la antigua guerrilla Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN),  nos acompañó en una ocasión en que él estuvo en Bogotá como invitado en alguna conferencia y aprovechamos para invitarlo a participar con nosotros. Así que son un grupo de docentes voluntarios los que nos acompañan y cada ocho días aportan su conocimiento en dos líneas de trabajo: la nacional o internacional y también tratamos de que sea un proceso de reflexión regional, que no todos los ponentes sean invitados nacionales y que no todos sean regionales. Hemos tenido pues esa suerte, por ejemplo nos ha acompañado desde el inicio de la escuela el profesor Pedro Santana de la Corporación Sur, nos acompaña el profesor Álvaro Villarraga, del Centro Nacional de Memoria Histórica y es una persona muy conocedora de todo el proceso de negociación; también Carlos Velandia, un gestor de paz que participa en la mesa de negociación con el ELN; Andrey Gómez Suárez, que hace parte de la Corporación Rodeemos el Diálogo, trabaja una parte muy interesante que es la parte emocional de los seres humanos en la toma de decisiones. El profesor tiene un libro muy interesante que se llama Los efectos del no, en el que reflexiona sobre los por qué ganó el no en el plebiscito y trabaja todo el tema de dispositivos retóricos o de ideas en la mente de los seres humanos. Hemos tenido invitadas como Vera Grabe, la hermana Maritze Trigos, lideresa en el proceso de las víctimas de Trujillo; María Isabel Espinosa, la poeta del río, tiene un proceso de memoria histórica muy interesante. Ella se nombra ‘la poeta de los muertos’, ella es una señora que, con esa valentía, recuperaba los cadáveres del río Cauca, cuando quedaban en ese remolino, en el limbo, y decide escribirle a esos muertos.

 

 

                   Foto: Diplomado Escuela de Liderazgo Para la Paz

 

Existe la idea que se ha manejado en varios gobiernos departamentales, que Risaralda y el Eje Cafetero están en posconflicto desde hace 8 años, que acá nunca ha pasado nada, es la negación del conflicto, pero con el trabajo de académicos, como por ejemplo Eisenhower D'janon Zapata, que fue Juez de Paz, Coordinador de la Unidad de Tierras del Eje Cafetero y ahora es consultor del Ministerio del Interior; se demuestra cómo, efectivamente, se ha dado todo un proceso de despojo en el territorio. Acá ni siquiera iban a colocar Oficina de Tierras, pero cuando empiezan a salir una cantidad de demandas entonces deciden abrir la oficina. La apuesta que se hace desde los docentes es de forma voluntaria, porque nosotros no tendríamos cómo pagarles por hora clase ni nada de eso, pero a partir de los recursos que se dan desde la Universidad Tecnológica y el sistema universitario del Eje Cafetero, nosotros podemos garantizar por lo menos tiquetes, alojamiento y alimentación para que puedan estar con nosotros. Yo creo que hemos tenido más de 40 expositores: esa es su gran contribución a la construcción de paz.

 

Escueladepazejecafetero@gmail.com

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   Fragmento de Carlos Velandia en el Diplomado escuela de liderazgo para la paz.

   Por: Marcela Calvo

   Presentación y edición: Adriana Pineda

 

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