Publicación de la Red Nacional de Mujeres

Excombatientes de la Insurgencia

HABLAMOS CON EL PROFE MIGUEL ÁNGEL BELTRÁN

La historia de persecución que ha vivido el profesor colombiano que vivía en México, en donde fue encarcelado acusado de ser de las Farc como resultado directo y absurdo por ejercer el pensamiento crítico, ha sido una historia de esas que confirman cómo es que en Colombia se vuelve peligroso pensar, así como se volvía común hace más de 60 años, después de la Segunda Guerra Mundial. Pero ahora en Colombia vivimos un proceso de paz y como desde la revista La13 trabajamos para reconocer e impulsar las pedagogías para la paz, fue una maravilla encontrar al Profe y conversar con él. #SembramosPaz

 

Por: Adriana Pineda

 

                                Foto: Adriana Pineda

 

 

El profesor Beltrán iba a estar en la Universidad Pedagógica Nacional y cuando me enteré, por un amigo, decidí que era un momento muy bueno para escucharlo y traer sus ideas en torno a las pedagogías para la paz a nuestra revista. Lo propuse a las editoras y aprobaron la idea. Me lancé a la UPN y esta es la conversación que sostuvimos.

 

Miguel Ángel Beltrán

 

Básicamente yo quiero que se me  reconozca como lo que soy, un docente que trabaja desde una perspectiva crítica y creo que la mayor y mejor labor que puede hacer uno con la juventud es educarla en valores, en una actitud crítica frente a la vida, (para) que simplemente los espacios de docencia no se conviertan en una reproducción de conocimiento sino también en una construcción colectiva. Entonces, si algo yo he apostado en la vida, desde muy joven, es a ser docente. Y pienso la docencia, porque es importante aclararla, no simplemente como una transmisión de conocimientos, sino también desde un ejercicio de investigación, que va muy de la mano del conocimiento de la realidad que vivimos.

 

                                Foto: Adriana Pineda

 

AP: En este momento por el que está pasando el país, ¿cómo se puede hacer pedagogía para la paz?

 

MABV: Yo creo que hay muchas formas de aproximarnos a esa pedagogía.

 

Una, la que mencionaba en la pregunta anterior, que tiene que ver con el pensamiento crítico

 

Se hace pedagogía de paz en la medida en que nosotros contribuyamos a generar memoria en un país donde ha desaparecido prácticamente la historia de los currículos, en un país donde la memoria ha sido borrada por las élites dominantes, donde la memoria subalterna ha sido estigmatizada, ha sido dejada de lado. Creo que una forma de hacer pedagogía es esa tiene que ver con ese ejercicio de recuperación de memoria y los cursos que yo desarrollo van muy ligados a esto. Trabajo en Sociología, de la Universidad Nacional, con los cursos de Sociedad colombiana siglo xx, con América Latina y siempre trato de conectar a través de esa reflexión el tema histórico, el tema de la memoria y ver y analizar críticamente estas situaciones. Esa es una forma, pero no es la única.

 

                                Foto: Adriana Pineda

 

Hay otra forma de hacer pedagogía que tiene que ver también con la posibilidad de uno conectar el decir con el hacer. Creo que por ejemplo en estos años que he estado perseguido, que he tenido que estar en la cárcel en dos ocasiones, que he tenido que exiliarme, también hay una pedagogía ahí, una pedagogía por un lado de comunicar la necesidad nuestra de defender hasta las últimas consecuencias lo que consideramos unos valores de verdad, dignidad, lucha y resistencia. La pedagogía de paz también es una pedagogía de resistencia, también contribuye a eso en un país en donde se pisotea permanentemente.

 

Es que yo considero que las pedagogías de paz deben instalarse en la cotidianidad, no es un discurso macro, sino es también en la convivencia diaria, en cómo me relaciono yo como profesor con mis estudiantes, cómo construyo con mis hijos, con las personas que están alrededor mío, con los movimientos sociales. Ahí también hay una forma de construcción, desde la tolerancia, a través de escuchar y reconocer al otro y para mí esto también sería otra forma de hacer pedagogía, y uno pues trata de que esos elementos estén permanentemente en juego, no solamente se trata de escribir un texto o de hacer una clase o una exposición, sino también cómo desde ese accionar diario y cotidiano uno pueda trasmitir esos valores que son fundamentales.

 

AP: Profe, se está hablando de que vuelva a las aulas la clase de historia, ¿qué opinión le merece esta propuesta?

 

MABV: Pues el proyecto como tal no lo conozco, pero si partimos de la idea de recuperar la historia hay que hacerlo.  Pero, digamos que esto lo puede decir las élites: ‘hay que recuperar la historia’, pero ¿qué tipo de historia vamos a recuperar? Creo que ahí está el problema. Yo creo que la historia que hay que recuperar es la historia que se ha hecho desde abajo, que han hecho los actores subalternos, la historia popular. Yo me ubicaría desde esa perspectiva y si es para hacer eso, bienvenida esa idea, pero si es para (enseñar) la historia oficial que se ha reconstruido siempre desde las élites, que han querido pintar unos personajes que le han hecho mucho daño a este país pero que los han pintado como dechados de virtudes, pues yo pienso que eso no es historia. Para mí el debate está fundamentalmente en eso. Primero, que sí hay que recuperar la historia, porque un pueblo sin historia es un pueblo que no tiene perspectiva de construcción de futuro. Y segundo, tener en cuenta qué tipo de historia vamos a hacer. La historia también es un campo de lucha y allí se mueven diferentes concepciones, yo le apostaría a una historia popular, una historia desde abajo: hay muchas propuestas, una historia social donde hablen los que nunca han hablado, los que nunca han tenido voz.

 

                                Foto: Adriana Pineda

 

 

AP: ¿Qué necesita Colombia en términos de aprendizaje para la paz?

 

MABV: Yo insisto en el papel de la memoria. En nuestro país se han repetido historias, este es un país donde se han dado situaciones que se han repetido en ciclos, pero no ha habido una recuperación de memoria, digamos, a una aplicación actual: Colombia ha vivido un profundo conflicto armado y social, ese conflicto ha permeado todas las esferas de la vida social, pero muy pocas veces hemos tenido los elementos para pensar ese conflicto. Para entender y construir paz hay que entender por qué se originó el conflicto, por eso fue muy importante la apuesta que se hizo con los Acuerdos (de La Habana) de crear una comisión; lo malo es que se quedó en ese estudio de papel, ni siquiera circuló… las élites tienen temor de que eso llegue a los sectores populares, que entiendan, que se empoderen de lo que ha sido esa lucha de resistencia.

 

Entonces, para mí el tema de la memoria es muy importante, porque también pasa por el tema de superar la impunidad, otro de los problemas que hemos vivido: la permanente impunidad. Hoy vemos cómo, por ejemplo, estos personajes como Rito Alejo del Río, como este otro que fue responsable de la desaparición en el Palacio de Justicia (Alfonso Plazas Vega), salen libres y caminan impunemente, mientras los jóvenes son judicializados, son presentados como terroristas, entonces en este país ha habido una impunidad y creo que es hora también de superar y de cambiar esa ruta.

 

Pienso que en esos dos elementos memoria y superación de la impunidad como una garantía para no repetir, para que no se repitan estas acciones, estamos hablando de (Guadalupe) Salcedo, estamos hablando de (Carlos) Pizarro, estamos hablando de todo lo que ha sucedido en todos estos años, de lo que pareciera que se repite: el caso de la Unión Patriótica, ahora con los excombatientes que son asesinados… A mí sí me parece que ese sería como dos pilares fundamentales: la memoria y la superación de la impunidad.

 

No se puede pasar la página simplemente: ya nos reconciliamos y entonces borrón y cuenta nueva. Ni siquiera sabemos, a estas alturas de la vida, quién asesinó a Gaitán, ese es un crimen que marcó la historia colombiana, fue detonante en muchos aspectos, pero ni siquiera es un caso que se cerró desde la justicia, desde el punto de vista jurídico, pero es muy importante que sepa. La masacre de las bananeras… Si nos vamos más para atrás, en esas condiciones, nunca se va a poder construir paz, se podrán hacer Acuerdos, llegar a negociaciones, pero si queremos erradicar definitivamente el conflicto, implica que ese tema de la paz pase, por supuesto, por transformaciones políticas, económicas y sociales. Es otro eje que es importante allí mirar, porque aquí se quiere hacer proceso de paz pero que todo siga igual, cambiar todo para que todo siga igual, pues así no podemos.

 

                                Foto: Adriana Pineda

 

Esa es como la preocupación que tenemos quienes hemos vivido otros procesos de paz, que hemos vivido otras coyunturas donde la paz ha sido el tema que ha ocupado todas las preocupaciones, o la agenda política, pero seguimos con terrorismo de Estado, desplazamientos, con desapariciones, con ejecuciones extrajudiciales. Necesitamos que eso cambie y podemos cambiar en la medida que nosotros nos apropiemos de la historia y de lo que hemos sido, de la historia de resistencia, porque este país ha tenido mucha resistencia: desde la Conquista, la resistencia al conquistador, las luchas de Independencia, las guerras civiles y las luchas que han librado los obreros, los campesinos, los estudiantes, eso es parte del patrimonio y es parte de lo que también nos puede ayudar a construir una sociedad en paz.

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