Publicación de la Red Nacional de Mujeres

Excombatientes de la Insurgencia

Nuestra querida compañera Grego se ha ido de este mundo. Para nosotras, las mujeres firmantes de los acuerdos del 90 al 94, Grego es un ser que encarna lo que fue nuestro tiempo. Hasta el fin de sus días trabajó en su territorio y enseñó a su gente a luchar por sus derechos y a contribuir con el crecimiento de su comunidad.

 

Grego, te lloramos porque no podremos volver a verte, pero nos quedamos con tu alegría, tu manera frentera de decir las cosas, tu probada honestidad, tu integridad humana, como dice Hilda. Te llevaremos con nosotras en cada paso que demos. #Sembramos Paz

 

 

Por: Clarainés Guerrero García

 

 

                       Foto: Natalia Vargas Trujillo

 

Con la noticia de su muerte se rompió una certeza que tenía: Grego, nuestra querida María Gregoria Espitia Grandet no podía morir. Ella está entre las personas que parecen eternas, que no importa qué tantos años tenga, ella era de hierro y no puede morir.

 

Celebro su vida, su recuerdo, el conocerla y aprender de ella, mujer campesina afro, la fuerza y el valor para enfrentar con entereza y convicción a los terratenientes, a los despojadores de tierras, a la injusticia y a la exclusión. Fue luchadora nata, desde muy joven se vincula a las luchas agrarias en la Costa Caribe y con orgullo contaba de 36 tomas de tierras donde ella fue una lideresa indiscutible. Con la consigna "la tierra para el que la trabaja" -la ANUC, línea Sincelejo,  -de la que Grego fue vicepresidenta por varios años-, movilizó y organizó a miles de campesinos en todo el país y se dieron directrices al movimiento campesino en los años setenta.

 

                       Foto: Natalia Vargas Trujillo

 

Perteneció al Partido Comunista Marxista Leninista y cuando la seguridad se vio amenazada por la persecución del Estado y los poderosos terratenientes tomó el camino del monte e ingresó al EPL. En la guerrilla continuó con la defensa de los campesinos sin tierra apoyando la toma de tierras con contenido político. En el momento de la dejación de armas simplemente se quitó el uniforme, dejó el fusil y se vinculó de nuevo a la lucha campesina por la tierra y el territorio.

 

El cuidado del planeta era fundamental para su trabajo, al igual que la soberanía alimentaria. Siempre se actualizó en los temas que sus comunidades requerían más atención y supo resistir con dignidad y eficacia la permanente amenaza paramilitar.

 

Hace pocos años se graduó de Ingeniera ambiental y su trabajo lo enfocó en apoyo y crecimiento del Resguardo Zenú Escobar Abajo, en temas ambientales, de la participación de las mujeres y de soberanía alimentaria. Grego decía que los talleres tienen sentido en las comunidades cuando se basan en la acción cotidiana y permanente.

 

Era en cada acto de su vida una mujer política. Alegre, con gran sentido del humor y con autonomía en acciones y decisiones, nunca le quedó grande ningún problema y su convicción en sus ideales la impulsaban a caminar cada día por su vereda y su región.

 

Grego fue en esencia una insurgente integral. La injusticia la descomponía y la desigualdad la llevaba a plantear proyectos donde la autogestión era el punto de partida.

 

Grego, tu vida y tu memoria sugieren maneras de vivir donde la dignidad, las ideas y, sobre todo, las acciones para la paz nos dan cuenta de lo que se puede lograr, inclusive en la adversidad.

 

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