Publicación de la Red Nacional de Mujeres

Excombatientes de la Insurgencia

HIDROITUANGO, CIUDADANÍAS Y CORRUPCIÓN

Todos los días tenemos ejemplos de la desidia que campea por las conciencias de quienes hemos sobrevivido al más largo periodo de violencia reciente de nuestra Colombia. En Hidroituango asistimos como generación al climax de la danza de los billones, a la película vista una y otra vez en la que hay ganadores y ya sabemos quiénes son. Pero somos parte de la generación que no se ha cansado, a pesar de que el panorama de atraso e impudicia política nos desalienta como a cualquier persona, pero lo mejor que el país ha tenido a lo largo de su injusta historia es a su gente digna, a las Polas, los Nariños, los Carbonell y tantas otras personas que en su tiempo no fueron escuchadas, pero que su voz de dignidad se sostiene en el tiempo porque tenían la razón de su lado. #SembramosPaz

 

Por: Nubia Ciro

 

 

                           Foto: Colprensa

 

En el ejercicio electoral se produce y reproduce la representación democrática: un ciudadano vota el partido cuyo programa está más cerca de su ideal y gana el partido con el programa ideal del votante promedio. Este debiera ser el principio que orientara los procesos democráticos en Colombia, si el presupuesto fuera educación de calidad para todas y todos y acceso a la información.

 

A pesar que tenemos claro que esto en Colombia no sucede, que los niveles de educación del ciudadano promedio son muy bajos, y el conocimiento de estos acerca del funcionamiento del sistema político es mínimo, cada dos años (elecciones nacionales-regionales) nos preguntamos ¿que está fallando? ¿Por qué un alto porcentaje de miembros de sectores que no aparecen en esas visiones de país, plasmadas en proyectos, programas y propuestas que nos los incluyen, son privilegiados a través del voto?

 

Si bien la  democracia es mucho más que las elecciones y el uso de los escenarios formales de participación, las cifras de colombianos inscritos a partidos políticos o a escenarios de participación, no son representativas (datos de los miembros con que cuentan los partidos tradicionales) un muy alto porcentaje de colombianas y colombianos de todas las edades no asisten o están inscritos en algún partido, organización o espacio de participación.

 

La crisis de representación manifestada en la ruptura entre quien delega y el delegado en términos de intereses y objetivos de dicha representación, conduce a un escenario cada vez peor,  la falta de credibilidad en las instituciones, en la legitimidad de sus acciones y, por consiguiente, la  cultura  de  la inexistencia de cualquier control sobre el desempeño de los gobiernos  a todos los niveles, atribuido esto, al miedo en algunos escenarios locales, al desconocimiento en otros escenarios y a la indiferencia en la mayoría de los casos,  mucho como producto del  fracaso de la democracia en la generación de mejores condiciones de vida de la gente, llevando necesariamente a un pesimismo ciudadano, a una  democracia débil y vulnerable, con reducida densidad (caracterizada por una muy baja participación) y frágiles organizaciones de la sociedad civil.

 

Una de las manifestaciones más dramáticas de esta crisis es lo que viene ocurriendo con las megaobras de infraestructura desarrolladas en el país, no sólo por las maniobras y triquiñuelas que hacen para ceder estas obras a una u otra empresa, amañando los pliegos y licitaciones; por los tentáculos de multinacionales de la corrupción como es Odebretch; y por el ya consabido modelo bajo el que se construyen estas obras para extraer de ellas el máximo de beneficio para contratistas y empresas que a su vez tuvieron que pagar millones para que se les asignara la obra, es un círculo vicioso en el que quien más pierde es el país, porque cada vez se queda más rezagado frente al escenario internacional, al no ser competitivo, en vías, por ejemplo, donde varias generaciones llevan esperando la terminación del túnel de la línea, o el desenlace de las 4G. Y la sociedad en general ya sabe que se van billones en corrupción y que por eso dejan de invertirse en  educación de calidad, en salud digna y mejores condiciones para todos y todas.

 

Proyectos tan vergonzantes como el edificio Space y otros tantos en la ciudad de Medellín, el puente de Chirijara, y hasta Hidroituango, la obra de ingeniería más importante del país en los últimos tiempos, por su envergadura (segundo en capacidad de generación de energía a nivel de Latinoamérica).

 

Analizar a fondo este fenómeno implica volver sobre  la historia, revisar esos procesos de formación de la República, de la creación de los partidos políticos tradicionales (liberal-conservador) como principales escenarios de representación, hasta las válvulas de escape de una sociedad excluida de todo espacio de participación, de decisión, que si bien ha sido históricamente instrumentalizada por estos actores, también ha aprendido de estas lógicas clientelares y corruptas a tramitar sus necesidades individuales, que es lo que solemos denominar “cultura política”.  Que a diferencia de académicos que sostienen que en Colombia no hay cultura política, sí existe y es esa, la de la tramitación individual de necesidades con redes clientelares locales, eliminando de tajo la posibilidad de aportar en la construcción de un proyecto de país donde realmente sea incluida y tenida en cuenta la mayoría de la sociedad.

 

Foto: www.desdeabajo.info

 

El caso de Hidroituango ha puesto nuevamente sobre la mesa, no sólo el tan manoseado concepto de “desarrollo”, demostrando que es una falacia si su enfoque no es el humano; que también este tipo de obras benefician un pequeño grupo, porque a la usanza criolla, se democratizan pérdidas más no ganancias. El incremento desmedido en las facturas de servicios públicos en los municipios de la zona de influencia es un claro ejemplo,  ya que se están pagando tarifas que se equiparan a las pagadas en las ciudades más grandes del país en los estratos 4 y 5 (hasta $360.000 en tarifas domiciliarias).

 

¿Quién controla a EPM? Hasta antes de la crisis de Hidroituango su prestigio la tenía ubicada como una de las empresas modelo en el país, aunque sus manejos internos sólo se conocían en Antioquia y, como en Antioquia no se cuestiona lo propio, los reclamos de miles de miembros de comunidades afectadas por sus obras nunca fueron escuchados, tampoco las dudas sobre su manejo financiero, y menos el  camino que había empezado a recorrer hacia la privatización, cuando fue escindida la telefonía para vendérsela a un privado. Hoy para muchos analistas y expertos, no sólo la negligencia, la corrupción, el márketing político pusieron en riesgo esta megaobra, sino que también está de fondo el fantasma de la privatización, siguiendo la vieja receta neoliberal de quebrar para privatizar.

 

Por fin, después de años de denuncias, reclamos y todo tipo de acciones, por parte de la academia, organizaciones ambientalistas  y organizaciones sociales, el ANLA y la Fiscalía han metido la mano, cuando se estuvo ad portas de la mayor tragedia de la historia en Colombia, y cuando el estado de las obras y  los costos de los daños ocasionados ni siquiera se cuantifican, para valorar de cara al país su viabilidad.

 

La crisis de representación debe convertirse en una oportunidad para que revisemos nuestras actuaciones y la responsabilidad y conciencia con que se delega; tramitar la representación desde procesos de base fortalecidos y haciendo incidencia política, y exigiendo garantías de participación al gobierno.  Con propuestas que logren equilibrar las relaciones de poder, y que pongan en jaque aquellos a quienes  se delega con acciones de cumplimiento frente al cumplimiento de propuestas construidas colectivamente , a través de ejercicios de veeduría y participación.

 

La responsabilidad de una democracia fallida, reposa tanto para un Estado que incumple y carece de herramientas suficientes para garantizar los derechos fundamentales, como para un pueblo apático y conformista, que a la hora de actuar prefiere quejarse.

 

 

Enlaces de interés:

 

Larga entrevista a la lideresa Isabel Cristina Zuleta, de Movimiento Ríos Vivos. Hecha por Sapiens, versión completa.

https://youtu.be/Xn4su0hA6ZA

 

Un detallado recuento del proyecto y ejecución de la represa, contra todos los pronósticos.

http://elpoliticon.com/hidroituango-ejemplo-de-corrupcion-empresarial-al-servicio-de-los-desastres-ambientales/

 

Biodiversidad afectada

http://www.colombiainforma.info/fotoreportaje-biodiversidad-impactada-por-hidroituango/

 

Desplazamientos masivos

https://www.elespectador.com/noticias/nacional/campesinos-se-declaran-desplazados-de-hidroituango-articulo-424688

 

Consecuencias para pobladores de la región

https://www.desdeabajo.info/colombia/item/33944-el-desa-rraigo-rrollo-que-deja-hidroituango.html

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