Publicación de la Red Nacional de Mujeres

Excombatientes de la Insurgencia

LUMINISCENCIA

«Luminiscencia es la propiedad

de un cuerpo de emitir una luz débil

pero visible en la oscuridad»

 

Luminiscencia, exposición itinerante para la memoria histórica de las víctimas por el conflicto armado es producto de la investigación de un proyecto de grado. Este fue “un camino que permitió entender la realidad de las mujeres que han vivido en sus propios cuerpos   el   conflicto   y   cuyas   violencias   han   marcado   sus   vidas,   entorno   y   nuevas generaciones.  Es  una  nueva  mirada  a  un  crimen  que  durante  años  ha  sido  silenciado  pero que  es  necesario  visibilizar  para  aportar  a  la  reconstrucción  de  la  memoria  histórica,  para reparar simbólicamente desde el reconocimiento de los hechos.” (Revista Cambios y Permanencias, Ríos 2017) #SembramosPaz

 

 

Por:

 

Foto: Carlos Miguel López T. (Ríos, 2016)

 

 

Partiendo de la metáfora, Luminiscencia es la representación de aquellas mujeres que en medio del dolor físico y todas las afectaciones emocionales que dejó el hecho violento tanto en sus individualidades y por su puesto en su entorno, han sido resilentes y desde sus acciones han encontrado una luz en medio del horror. Aquellas mujeres han encontrado iluminarse e iluminar a los demás con sus palabras, en la consolidación la redes de apoyo, en el arte, en el empoderamiento de sus acciones, en la denuncia y el reconocimiento de sus derechos.

 

Este trabajo museográfico ha sido inspirado en la labor que realiza la Fundación Círculo de Estudios con su programa “El Derecho de Voz/s”, desde el acompañamiento psicosocial y jurídico que apoya en el proceso de restitución de derechos de las mujeres víctimas de la violencia sexual en el contexto del conflicto armado.

 

En esta exposición usted apreciado lector, nos acompañará en el camino que estas mujeres han tenido que vivir después del hecho violento.

 

 

Foto: Carlos Miguel López T. (Ríos, 2016)

 

El silencio:

 

“No es fácil afrontar

una situación así y

mucho menos tener

la fortaleza para

contarla”

 

 

Luego del hecho violento, callar es la acción inmediata de las personas que pasan por esta situación. Los estigmas aparecen: el miedo al rechazo, a la burla, a la repetición del hecho en sus cuerpos y en los de sus hijas y familiares, hasta el mismo miedo a perder la vida y a las repercusiones violentas de sus agresores son las principales causas para que las mujeres callen lo sucedido. Hay mujeres que logran romper el silencio después de décadas, llevando consigo el dolor de lo sucedido y sin posibilidades de recibir apoyo y acompañamiento. El silencio, finalmente es lo que invisibiliza esta problemática.

 

 

                            Fotos: Carlos Miguel López T. (Ríos, 2016)

 

Mi cuerpo, mis emociones:

 

 

“Haré de mi dolor una flor, para pulir mi

sufrimiento y poetizar mis deseos de morir”

 

 

Las afectaciones físicas y emocionales se ven reflejadas en el cuerpo, como diría Clara Guerrero, memoriante y excombatiente del M-19, “el cuerpo es la nave donde reposa la memoria”, y en este caso, las sensaciones y las emociones quedan como cicatrices en la piel. Es allí, donde la Fundación, a partir del acompañamiento psicosocial busca que las víctimas reconozcan en su cuerpo las emociones que se han venido presentando en cada uno de los dolores que se manifiesta en el cuerpo: dolores de cabeza, insomnio, taquicardia, tensión en el ojo, cistitis, pérdida de embarazos e incapacidad de tener relaciones sexuales.

 

 

Foto: Mayra Alejandra Ríos (Ríos, 2016)

 

 

 

La correspondencia:

 

“...vulnerables

ante una sociedad

que muchas veces

nos hace indignas

de ser mujeres

capaces y aptas para

enfrentarnos a un

mundo que nos quiere

vencer”

 

Luego de que las mujeres se reconocen a sí mismas es importante que reconozcan que hay otras mujeres que han vivido este mismo hecho violento. Por ello, la fundación busca generar redes de apoyo entre las mujeres víctimas de violencia sexual en diferentes zonas del territorio colombiano. Desde lo epistolar, una mujer de la Guajira recibía una carta de otra mujer del Chocó, la escritura actúa allí como un elemento articulador que llena de sentido a otras vidas, muchas veces dejan su correo electrónico y celular y se siguen comunicando estrechando así lazos de amistad y compañerismo.

 

Así mismo, en la exposición se generó un espacio para que los visitantes escribieran una carta, este espacio generó emociones encontradas, empatía, reconocimiento.

 

Foto: Carlos Miguel López T. (Ríos, 2016)

 

 

 

Foto: Carlos Miguel López T. (Ríos, 2016)

 

Colchas de Denuncias:

 

«Que nuestras voces sean escuchadas.

Reparación para mis hijas y para mí»

 

 

Foto: Carlos Miguel López T. (Ríos, 2016)

 

 

Desde la metodología del “círculo de acompañamiento jurídico” las mujeres empiezan a reconocer sus derechos, a conocer que hay rutas de reparación y denuncia. Inicialmente lo realizan desde un trabajo en equipo donde plasman ellas cuáles son sus derechos y cómo sueñan ser reparadas. Allí desde las colchas de retazos ellas expresan que justicia para ellas es educación, atención en salud, vivienda, seguridad.

 

Foto: Carlos Miguel López T. (Ríos, 2016)

 

La exposición finaliza con la frase de Adolfa, una de las mujeres que hace parte del programa El Derecho de Voz/s, “con orgullo puedo decir que los violentos me cortaron las hojas y las ramas pero no las raíces”. Por más dolor y situaciones difíciles que se hayan vivido durante la guerra, hoy tenemos que volver a renacer, fortalecer nuestras raíces y florecer con nuestro actuar, con cada granito de arena que dejamos desde nuestro quehacer para aportar a la reparación de nuestro país, por una Colombia reconciliada que sueña con vivir en paz.

 

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